EL COSTO DE PODER CON TODO: ANSIEDAD EN LA MUJER MODERNA(cuando el mundo pesa más de un lado)
- siygein siygein
- 4 sept 2025
- 2 Min. de lectura
La ansiedad es una de las experiencias emocionales más comunes de nuestro tiempo. Sin embargo, en las mujeres suele adquirir un matiz particular: se mezcla con las múltiples exigencias sociales, con los cambios biológicos a lo largo de la vida y con una carga mental que pocas veces se reconoce… es como si el mundo pesara más de un lado, obligándolas a sostener un equilibrio que parece imposible.
Cuando la carga no es pareja
Muchas mujeres describen su día a día como un constante malabarismo: trabajo, hijos, pareja, estudios, familia, cuidado del hogar, a esto se suman las expectativas sociales que dictan cómo “debería ser” una buena madre, una pareja ejemplar, una profesional eficiente y, además, alguien que siempre debe lucir bien. Ese peso invisible, conocido como “carga mental”, se traduce en una vigilancia constante: recordar citas médicas, planear menús, anticipar problemas y estar disponibles para todos, este desequilibrio no sólo agota físicamente, sino que también puede incrementar la ansiedad.
Factores que aumentan la ansiedad en la mujer
Ciclos hormonales y biológicos: la pubertad, el embarazo, el posparto y la menopausia pueden ser etapas de mayor vulnerabilidad emocional.
Violencia y desigualdad de género: la inseguridad, la discriminación y las brechas laborales generan una tensión adicional.
Expectativas culturales: el mandato de “poder con todo” deja poco espacio para reconocer la fragilidad y pedir ayuda.
La culpa: sentirse insuficientes o culpables cuando no se cumple con todos los roles esperados.
Síntomas que pueden pasar desapercibidos
La ansiedad no siempre aparece como un ataque repentino, muchas veces se manifiesta de forma silenciosa:
Pensamientos recurrentes y preocupación constante.
Dificultad para dormir o despertar con la mente acelerada.
Dolores de cabeza, tensión en cuello y espalda, molestias digestivas.
Irritabilidad, sensación de estar “al límite” o incapacidad para disfrutar.
Reconocer estos signos es fundamental: la ansiedad no es un capricho ni un defecto de carácter, es una señal de alerta y “tienes que antenderla”.
Estrategias para aligerar el peso
Nombrar lo que se siente: Hablar de la ansiedad en voz alta ayuda a desnormalizarla y a quitarle el estigma, decir “esto me sobrepasa” ya es un primer paso.
Autocuidado consciente: Más allá de rutinas superficiales, el verdadero autocuidado implica:
-Dormir lo necesario.
-Comer con atención.
-Poner límites claros en casa y en el trabajo.
-Reservar tiempo personal sin culpa.
Red de apoyo: Compartir experiencias con amigas, familiares o grupos de mujeres fortalece la sensación de acompañamiento, nadie debería cargar sola con todo el peso.
Acompañamiento profesional: La psicoterapia, el psicoanálisis o el acompañamiento médico son herramientas que ofrecen alivio y permiten comprender la raíz de la ansiedad.
Pequeños respiros cotidianos: Respirar profundo, escribir, caminar, meditar o simplemente detenerse unos minutos son gestos que ayudan a reconectar con uno misma.
La ansiedad en la mujer no surge de la nada, es el reflejo de un mundo que, muchas veces, le exige más de lo que puede dar. Reconocerlo no es rendirse, sino empezar a equilibrar la balanza, aunque el mundo pese más de un lado, siempre existen caminos para encontrar apoyo, aliviar la carga y volver a respirar con libertad.

.png)





Comentarios