SEPTIEMBRE, MES DE LA PROTECCIÓN CIVIL¿QUÉ TAN PREPARADOS ESTAMOS?
- siygein siygein
- 18 sept 2025
- 3 Min. de lectura
En México, septiembre no solo es el mes patrio, también es un mes profundamente ligado a la memoria y la cultura de la Protección Civil. Cada año, el recuerdo de los sismos de 1985 y 2017 vuelve a nosotros como una herida abierta, pero también como un llamado a la acción. Estos acontecimientos, junto con tragedias más recientes como la explosión en Iztapalapa, nos recuerdan que la vulnerabilidad es real, que los riesgos están presentes en nuestro día a día y que la prevención salva vidas.
La gran pregunta es inevitable: ¿qué tan preparados estamos realmente como familias, empresas y comunidades? para hacer frente a estas adversidades.
Preparación en el hogar: la primera línea de prevención
La protección civil empieza en casa, un hogar preparado es aquel que cuenta con un plan familiar de emergencia, un botiquín accesible, lámparas de mano, extintores en condiciones óptimas y puntos de reunión definidos. Sin embargo, no basta con tenerlos: hay que practicar su uso con todos los integrantes de la familia.
¿Sabemos cómo cortar el suministro de gas o electricidad en caso de emergencia?
¿Hemos definido quién se encarga de niños, personas mayores o mascotas en una evacuación?
¿Tenemos a la mano números de emergencia actualizados?
La diferencia entre el pánico y la organización depende de estos pequeños detalles.
Preparación en el trabajo: la corresponsabilidad empresarial
En el ámbito laboral, la preparación adquiere un carácter aún más relevante. Las empresas concentran a diario a cientos o miles de personas, además de resguardar infraestructura crítica y procesos que pueden implicar riesgos. El cumplimiento de las Normas Oficiales Mexicanas (NOMs) en materia de seguridad y salud laboral es un punto de partida, pero no es suficiente.
Es necesario que las organizaciones:
Elaboren y difundan planes de emergencia claros y accesibles.
Realicen simulacros constantes, no como un requisito administrativo, sino como un entrenamiento real.
Capaciten a su personal en brigadas de evacuación, primeros auxilios, combate de incendios y comunicación interna.
Establezcan convenios con instituciones locales de protección civil y seguridad.
Un centro de trabajo preparado no solo protege a sus colaboradores, también genera confianza, continuidad operativa y resiliencia ante cualquier eventualidad.
La importancia de los simulacros
Cada 19 de septiembre se realiza el Simulacro Nacional, una práctica que nos recuerda lo esencial de la preparación. Sin embargo, la pregunta es: ¿realizamos simulacros solo por obligación o los vivimos como una oportunidad de aprendizaje?
Un simulacro bien ejecutado permite:
Identificar tiempos de respuesta reales.
Detectar fallas en rutas de evacuación o en sistemas de alarma.
Generar memoria colectiva: que cada persona sepa qué hacer, cómo actuar y hacia dónde dirigirse.
El simulacro es un espejo de nuestra preparación. Si lo tomamos con seriedad, en un escenario real podremos salvar más vidas.
De la memoria a la acción colectiva
La prevención no puede ser individual ni aislada, necesita de la acción colectiva: ciudadanos conscientes, familias organizadas, escuelas con planes claros, empresas comprometidas y autoridades coordinadas.
Cada tragedia nos ha mostrado la capacidad de solidaridad de los mexicanos, pero también ha dejado ver que esperar a reaccionar después del desastre no es suficiente. Este septiembre tenemos una nueva oportunidad: pasar del recuerdo doloroso a la construcción activa de comunidades resilientes.
En SIYGEIN acompañamos a empresas y comunidades en este camino hacia la preparación. Nuestros servicios se enfocan en:
Cumplimiento de normas de seguridad (NOMs).
Elaboración de planes y programas de protección civil.
Capacitación y fortalecimiento de brigadas internas.
Promoción de la cultura preventiva en todos los niveles.
Creemos que la mejor forma de honrar nuestra historia es con preparación, prevención y acción responsable.

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